Cursos de preparación para el examen DELE y SIELE

Cursos de preparación para el examen DELE y SIELE

Sobre este curso

Los cursos se ofrecen en cinco niveles, desde el A1 hasta el C1. La división de los niveles se corresponde con el Marco Común Europeo de Referencia que atiende al grado de dificultad en la adquisición de los contenidos y a la creciente complejidad de los productos escritos y orales que se exige a los alumnos al final de cada curso.

 

Los cursos presenciales de preparación al DELE y SIELE están destinados a alumnos que van a presentarse a alguno de los niveles que lo estructuran. Son cursos que ayudarán a dichos alumnos a afrontar adecuadamente las pruebas, ya que además de conocer la estructura del examen y los criterios de corrección, aprenderán la forma de abordar cada sección y diversas estrategias. Atendiendo a las necesidades individuales de los alumnos inscritos,  se trabajarán diversos tipos de textos, cuestiones gramaticales especialmente difíciles o recursos útiles, recursos orales que aseguren una mejor actuación.

 

Nivel inicial A1

El nivel A1 se subdivide en 2 cursos. Para el curso A1.1 no se requieren conocimientos previos de español, mientras que el curso A1.2 está destinado a estudiantes que ya tienen conocimientos previos del idioma, pero no han consolidado todavía los objetivos lingüísticos y comunicativos del nivel (falsos principiantes). En ambos cursos, partiendo de una metodología activa en la que el estudiante se comunica en español desde el primer día, se aprende a formular y usar expresiones cotidianas sencillas destinadas a satisfacer necesidades básicas, tales como: entender y proporcionar información personal, familiar y profesional. Ubicar cronológicamente actividades o eventos y expresar su frecuencia. Describir personas, lugares y cosas.  Entender y expresar los gustos y preferencias personales y ajenos, o entender y expresar la ubicación y cómo llegar a lugares o edificios y expresar acuerdo y desacuerdo.

 

Nivel inicial A2

Al final del nivel A2, el alumno es capaz de desenvolverse en relaciones sociales con sencillez, pero con eficacia, utilizando expresiones sencillas y habituales, y siguiendo fórmulas básicas. Se desenvuelve en funciones sociales básicas, en situaciones sociales breves, y sabe cómo realizar y responder a saludos, invitaciones y sugerencias, a pedir y aceptar disculpas, a dar consejos e instrucciones, etc. El alumno es capaz de describir en términos sencillos aspectos de su pasado (hablar de experiencias, de su vida pasada, relatar anécdotas) y de su entorno, así como cuestiones relacionadas con sus necesidades inmediatas y cotidianas.

 

Nivel intermedio B1

El Nivel B1 se subdivide en tres cursos, B1.1, B1.2 y B1.3. Los alumnos que alcanzan un nivel B1 son capaces de comunicarse adecuadamente en un registro neutro en temas cotidianos como la familia, el trabajo, aficiones e intereses, viajes y hechos de actualidad, expresándose con razonable corrección oralmente o por escrito y haciendo uso de un repertorio amplio pero sencillo de vocabulario, estructuras y fórmulas. Así mismo, son capaces de enfrentarse a textos auténticos producidos por hablantes nativos, en un nivel de lengua estándar. Se expresan con soltura en el pasado, presente y futuro y conocen algunos usos del modo subjuntivo.

 

Nivel avanzado B2

Al final del nivel B2 (que se divide en tres módulos B2.1, B2.2 y B2.3) los alumnos tienen una  competencia similar al que se suele exigir al inicio de la educación superior (curso pre-universitario o similar).  El alumno  puede usar la lengua española en situaciones y contextos conocidos y realizar tareas rutinarias con cierto nivel de autonomía, aunque puedan precisar de la ayuda de un hablante nativo en ciertos casos, es decir,  domina el  idioma español suficientemente como  para desenvolverse en situaciones normales de la vida que no precisen de términos especializados del mismo.

 

Nivel dominio C1

Los alumnos que alcanzan el nivel C1 disponen de un repertorio de recursos lo suficientemente amplio y rico como para comunicarse con fluidez y naturalidad. Por ello, producen textos complejos bien estructurados. Asimismo, son capaces de adaptarse al contexto, a las intenciones y a los interlocutores.